Efectivamente, el pasado día 1 de noviembre, siete no demasiado santos, pero sí magníficos, se propusieron llevar a cabo la gran travesía entre las dos ciudades catalanas. Y decimos grande, no tanto por la dificultad, que la tiene, sino por todo en su conjunto: trazado, belleza, diversión, variedad de firmes, variedad de obstáculos, comida, etc.
A los 7 magníficos, Pedro, Lino, José Luis, Román, Paco, Ignacio y Juan: ¡Bravo!
Ésta es la crónica de una gran jornada:
Tras pegarnos un madrugón de muy señor mío, nos fuimos reuniendo en el tren, a medida que éste pasaba por las estaciones correspondientes. Una vez en Vic, cómo no, cumplimos con el imperdonable rito del café con leche antes de iniciar la ruta.
Aunque las previsiones del tiempo no eran negativas, mientras estábamos aun en la cantina, empezó a lloviznar. No era intensa pero ahí estaba la temible lluvia. Sin embargo, no íbamos a dejarnos amilanar. Tras la foto de inicio de rigor, nos pusimos en marcha.
Todas las salidas cuentan con un contratiempo. Y ésta no fue una excepción. Lino tuvo un problema con el desviador delantero de su máquina. Una vez medio solventada, pudimos iniciar la marcha.
El camino estaba tierno, con charcos que nos obligaban a hacer bastantes "eses", por la lluvia caída en días atrás y por el "chispeo" que estaba cayendo. Sin embargo, el ánimo estaba arriba.
Parte de la torre del pueblo inundado en el pantano de Sau se dejaba ver...
Y llegamos, finalmente, a la presa de Sau. La belleza del paisaje, en plenas Guilleries, coronado por la sierra de Collsacabra, con Tavertet al filo, Rupit más allá... es magnífica.
Y seguimos, esta vez orilleando el alargado pantano de Susqueda...
Y aunque el cielo permanecía nublado, el paisaje era... así:
¡Qué recodos! ¡qué bosques! ¡qué vegetación de otoño!
Otro paisaje...
El pedaleo era animado. Los kms. iban cayendo...
El camino se veía salpicado de varios riachelos que había que salvar. En esta ocasión iban muy bajos de agua, pero había cierto riesgo de resbalón o de clavar la rueda. No faltaba el humor...
Otra secuencia...Los 7 magníficos en el mejor decorado...
Y el mejor final para esta gesta no podía ser otro que una buena comida...
Con un pedazo de postre, una "mariconada"...
Habrá más salidas. Los "nasíos pa demarrar" lograrán nuevos éxitos. Pero esta ruta la recordaremos como una de las más divertidas y hermosas.
¡Bravo amigos!
José Luis